El comienzo del pasado otoño se presentó como uno de los periodos más trágicos de las últimas decadas en lo que a incendios forestales se refiere. Más de 35.000 hectáreas de monte ardieron en nuestro país durante el mes de octubre debido a que la sequía reactivó el riesgo de incendio, que normalmente desaparece al terminar el verano.